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¿Con la confianza se nace o se hace?

Escúchalo aquí:

Descubre si el arte de la confianza es innato o un proceso de aprendizaje. Más importante aún, qué beneficios obtienes cuando confías o desconfías de ti.

Hay personas que se destacan por cierta cualidad, difícil de definir y, sin embargo, fácil de reconocer. Gracias a ella, somos capaces de afrontar el mundo, pero en su ausencia, nos quedamos estancados. Esa cualidad es la confianza. Algunos piensan que es innata o una conducta aprendida desde temprana edad; otros piensan que es un proceso de desaprendizaje de viejos hábitos o de aprendizaje de nuevas normas.

Piensa, por un momento, en todas las cosas que has querido decir, hacer o intentar a lo largo de los años, pero te rendiste porque algo te estaba frenando. Lo más probable es que “algo” fuera la falta de confianza. Sin esta cualidad, nos empantanamos en deseos insatisfechos, y las excusas dan vueltas en nuestra cabeza hasta convencernos y quedar paralizados. En realidad, todos, en algún momento, nos hemos encontrado en ese punto donde la duda se apodera de tu ser. Y bueno, como te sucede, igual a mí. De hecho, paso por allí cada vez que me lanzo en una nueva vertiente de este negocio, la más reciente con este podcast. Sin embargo, aquí estás escuchándome porque decidí no dejarme vencer por las emociones y los sentimientos de duda que estas generan.

La confianza en ti surge de la aceptación de tu identidad profunda, el autoconocimiento sigue siendo la base fundamental de la confianza en uno mismo. La pregunta del millón es por qué dudamos tanto de nosotros mismos, sin importar la edad, la experiencia, los logros.

Mi explicación preferida es el enfoque de uno de mis mentores, que dice que dudamos porque es gratificante, o sea, recibimos un beneficio de ello. Sí, así como lo oyes, nos beneficiamos de dudar. Suena raro y seguro que abriste la boca en grande, como lo hice cuando escuché esto por primera vez. Pero, entonces, ¿qué beneficios obtenemos de dudar?

Déjame explicarte qué exactamente está sucediendo en tu mente, la cual está programada para la supervivencia y trabaja para mantenerte seguro/a. Entonces, cada vez que quieres hacer un cambio, tu mente reconoce esto como una amenaza. ¿Por qué? Porque requiere esfuerzo, energía, salir de tu zona de confort, correr el riesgo de fracasar… y la mente dice “no debes hacer esto”, “esto no funcionará”, “no sabes cómo” y la recompensa es que… no tienes que hacer nada: ya sea tratar, tomarte el riesgo, iniciar una acción o luchar por obtener resultados. Como consecuencia de ello, te quedas allí donde estás cómodo y en seguridad, esta es la recompensa por no hacer nada. Sin embargo, además de que por dentro te remuerde la conciencia porque no lo hiciste, no logras lo que quieres, porque tienes una mente tan perfecta que te hace dudar de ti mismo para mantenerte seguro, descansado… protegiéndote de la horrible amenaza del esfuerzo.

Ahora, te digo esto para que entiendas que la falta de confianza es un mecanismo de defensa y no es tu realidad. Confía porque eres el profesor ideal para tus estudiantes, porque les entregas algo que es propio de tu forma de enseñar. No hay un profesor mejor que otro, todos somos excelentes y cada quien encuentra los estudiantes adaptados a su enseñanza… cuando el estudiante está listo, el profesor aparece. Recuerda que no puedes complacerlos a todos, sé tú mismo/a, piensa qué te diferencia de tus colegas: una voz sin igual, tus ajustes, la forma en que estructuras tus clases, tu vibra.

En realidad, tu éxito tiene mucho más que ver con la confianza que con el conocimiento. De hecho, existe evidencia de que la confianza es más importante que el conocimiento cuando se trata de alcanzar el éxito. Esta información puede ser desconcertante, ya que nos esforzamos tanto por adquirir conocimiento.

Sin embargo, cuando vences la duda, impuesta por la forma natural de procesar de la mente, y recobras la confianza, vas al encuentro de otros: en grupos, chats, en tus clases, en actividades de tu comunidad, te sientes creativo/a y encuentras el impulso para ir adelante. Esto abre las puertas de tu negocio y enriquece tu vida porque te mueves en la dirección que deseas. En pocas palabras, lo que debemos hacer es comenzar a tomar medidas, arriesgarnos y fallar, y dejar de murmurar, disculparnos y posponer las cosas.

Te dejo algunos pilares para reforzar la confianza en ti:

  • Deja de compararte con otros. Todos somos diferentes, con nuestras propias personalidades y aptitudes. Piensa en ti como único/a, porque eso es lo que eres.
  • Deja de buscar la perfección porque los demás no tendrán en absoluto la misma visión de la perfección que tú, porque es algo muy subjetivo.
  • Sólo rodéate de gente que te desea bien, sí, y dije sólo… sólo personas que te conocen y te aportan felicidad, ya sabrás qué hacer con el resto.
  • Deja de temer al fracaso, entiende que los fracasos son una parte integral de la vida y del progreso. Mira el fracaso como el aprendizaje de una forma en que no debes proceder.
  • Aprende a decir no. La confianza en uno mismo también es afirmarse y poder expresar deseos y emociones sin temor al qué dirán.
  • Acepta que tu cuerpo es tu aliado. Tal como es, con sus cualidades y defectos, es tuyo y lo tendrás toda tu vida y no te dejes llevar por los modelos estandarizados que se han popularizado en el yoga.
  • Celebra todos los éxitos, incluso los más pequeños. El éxito nunca está hecho de un solo sino de varios pequeños avances que hay que tomarse el tiempo para celebrar.

 

Escucha tus dudas, obsérvalas y utilízalas como un peldaño para seguir avanzando. No te quedes en la inacción o en la comodidad impuestas por tu mente perfecta. Cada vez que dudes de ti, piensa que es tu mente tratando de “mantenerte seguro/a”, piensa que la duda no te hace avanzar. Cultiva el sentimiento de confianza hasta que lo sientas, lo respires, lo vivas cada día, cada hora, cada minuto, cada segundo.