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Por qué y cómo decir no

Escúchalo aquí:

La importancia de establecer límites y algunos tips de cuándo y cómo decir NO, sin usar esta potente palabra de dos letras.

Una de las cosas que nos pasan con más frecuencia es tomar tanto trabajo como puedas, porque cada segundo invertido es un potencial crecimiento para tu negocio. Ves oportunidades en todos lados y vas llenando tu agenda poco a poco, hasta que llega un momento en que no hay espacio para más … ¿y entonces?

Llega el burnout por la carga de trabajo y el hecho de tomar más y más, cada vez más. Ante este escenario, puedes optar por vivir “eplotao” (equivalente de burnout en dominicano) y quizás, en algún momento, reconsiderar qué tipo de tareas aceptas y cuáles rechazas. Lo primero sucede solo, casi sin darnos cuenta, dices SÍ a esto, SÍ a aquello y SÍ a lo otro… y llega el “eplote” (burnout). Para llegar a lo segundo en estas circunstancias, o sea, para elegir las tareas que aceptas, tienes que ponerle mente en medio de la acción y mucha fuerza de voluntad; con frecuencia queremos hacerlo todo, pues con estar en el medio “no pierdes ni la más mínima oportunidad de crecer”. ¡Ya ves el dilema!

Otra opción es establecer, lo más temprano posible, las líneas de implicación en tu negocio. Te toca a ti establecer las barreras de lo que es sano y de lo que quieres entregar porque la realidad es que nadie a tu alrededor lo hará por ti. Es el momento de ser “egoísta” y establecer pautas claras. Esto implica necesariamente rechazar involucrarte en ciertos proyectos o decir NO a ciertos clientes.

Muchas personas dicen SÍ, motivadas por la obligación, el temor al rechazo o un sentimiento de culpa. Quiero hoy conversarte sobre por qué y cómo decir que NO cuando te solicitan, ya sea para una clase, una charla, una actividad caritativa o un viaje a la luna. Aprender a decir NO es clave para tu preservación y el crecimiento de tu negocio.

Permíteme darte algunos ejemplos de situaciones en las cuales debes decir NO:

  • Para preservar tu salud física o emocional: Verás que llegan solicitudes de todo tipo para reality shows, modelaje, apariciones públicas, organización de eventos, charlas, encuentros, o clases benéficas. Si tus implicaciones en estas actividades no van en la línea de tu negocio o la actividad/compromiso pone en riesgo tu bienestar, ya sea en forma de: sobrecarga de trabajo, exposiciones prolongadas al calor/frío, largas horas sin alimento/agua o situaciones estresantes. Todas las anteriores se prestan para decir “gracias, pero NO gracias”.
  • Por falta de tiempo o recursos: Estas son dos razones poderosas para decir NO. Si ya tienes una carga de trabajo excesiva, considera el beneficio contra la carga de tiempo que representa este compromiso adicional. ¿Qué es para ti un evento más esa semana, una clase más ese día? ¿La recompensa justifica tu sacrificio? Por ejemplo, si no tienes los recursos necesarios. Si te solicitan una sesión de meditación para 30 personas y te piden usar solo cojines de meditación para todos (para fines de ilustración, entendemos que no hay otra alternativa al cojín de meditación) entonces, evalúa el ratio costo/tiempo/beneficio antes de aceptar. Esto implica evaluar cuánto tiempo y dinero te cuesta conseguir los cojines, asignar un precio a eso, y comparar con el beneficio moral o pecuniario que genera este compromiso y así sabrás si vale la pena involucrarte en ello.
  • Incoherente con tus valores y creencias: Esto se explica por sí mismo; si una actividad va en contra de tus valores o creencias, decir NO es necesario. Desde mi perspectiva, nada vale la pena cuando me solicitan sacrificar mis valores o creencias. Por ejemplo, te llegarán clientes directos o a través de intermediarios, y los que llegan por intermediarios querrán saltarse a este. Si entre tus valores está el respeto por el trabajo del otro, no deberías aceptar esta propuesta, porque a pesar de que podrías tener un beneficio directo, estás quebrantando uno de tus valores. A veces es mejor tener menos, pero la consciencia tranquila.
  • Deseas proteger tu privacidad y/o tu espacio personal: Este es uno de los que con más facilidad dejamos de lado, porque es un compromiso con nosotros mismos y aparentemente somos los menos importantes. Te cuento que, a pesar de que despierto alrededor de las 5:30 am, rara vez hago compromisos temprano porque esa es la hora de mi práctica personal y un aporte vital para mi equilibrio diario. Si no he recargado mis propias energías, ¿cómo puedo entregar con la intensidad necesaria? Esta para mí es una razón válida para decir NO. En tu caso podría ser en horarios que interfieren con la organización de la familia, o la exposición de tu vida privada en las redes sociales; todo es más que válido para rechazar un compromiso social o de trabajo.

 

En resumen, decir “no” es una forma de proteger tu tiempo, energía, recursos y valores; y es una habilidad importante para establecer límites saludables. Sin embargo, muchos de nosotros, en vez de decir NO, simplemente no respondemos o, como el avestruz, metemos la cabeza en la arena para desaparecer. Por ello, es importante que aprendas a decir NO. Suena contraproducente quizás, que para crecer debas decir NO.

Mi regla ha sido aprender a decir NO a lo que me drena y SÍ a lo que me enriquece.

Creo que en estos minutos has oído más NOs de los que te imaginabas al iniciar el episodio, lol. En realidad, a la hora de hablar con nuestros clientes la palabra NO puede resultar muy dura o hacerlos sentir mal, pues refleja un rechazo directo. A veces, puede ser necesario decir NO sin realmente utilizar la palabra.

  • Puedes utilizar la técnica del sándwich, es decir, comienza resaltando el valor de tu interlocutor con un cumplido o una afirmación positiva, luego da la respuesta negativa, y termina con otro cumplido o afirmación positiva. Es una forma de diluir la idea de que el rechazo es porque no quieres hacer negocio con esa persona/empresa.
  • Puedes manifestar tu interés, si realmente lo tienes, con una respuesta no definitiva. En lugar de dar una respuesta concluyente, da una respuesta abierta como “En este momento estoy enfocado/a en otro proyecto, podemos conversar más adelante para dedicar toda la atención que nuestra colaboración merece”. Este mensaje es fácil de entender porque en el mundo de los negocios todos tenemos prioridades y como clientes todos queremos la mejor atención.
  • Puedes superar las expectativas y ofrecer alternativas. Si no puedes decir SÍ a la solicitud del cliente, sin embargo, puedes ofrecerle una solución alternativa que pueda contribuir a lo que necesita y satisfacer en cierta medida sus necesidades. No dirás SÍ a lo que solicitan, pero haces algo por ellos que te sea conveniente. Por ejemplo, mientras mi hermana competía en triatlones, estuve con ella en algunas ocasiones al final de la carrera para ayudarle con los estiramientos. De eso, surgieron invitaciones para ofrecer estiramientos al final de algunos de estos eventos; mi alternativa fue ofrecerles un folleto con una secuencia de estiramientos, ilustrados y explicados, que podían distribuir a cada uno de los participantes de manera digital o impresa y que tendrían en casa para utilizar en repetidas ocasiones. Esta fue mi manera de decirles, “eso NO lo puedo hacer pero he aquí algo que SÍ puedo hacer por ustedes”.

 

Recuerda, la forma en que se comunica un NO es importante, porque esto es más que una palabra de dos letras. Desde el punto de vista psicológico, cuando se dice o recibe un NO sincero, todo el sistema nervioso, glandular y muscular sienten el rechazo y hay una rigidez, aunque sea por unos segundos, una reacción física como si se estuviera preparando para una batalla. ¿O no te has dado cuenta de cómo cambia la cara de una persona cuando dices NO de frente?

Por ello, cuando digas NO, hacerlo de manera profesional y respetuosa es importante para preservar la relación con el cliente y para ayudarles a entender tus limitaciones. Decir NO con diplomacia en el mundo de los negocios es una habilidad importante y una forma de establecer límites y prioridades en tu trabajo, además puede ayudarte a manejar mejor tu tiempo y tus responsabilidades.