Mitos sobre gestión del tiempo y dinero: Desafía tu práctica empresarial

Mitos sobre gestión del tiempo y dinero en los negocios
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Derrumbando mitos sobre la gestión del tiempo en los negocios

La gestión adecuada del tiempo, la creatividad financiera y un cambio de perspectiva nos permiten superar cualquier obstáculo en nuestro camino hacia el éxito.

La frase de Les Brown, «Muchos de nosotros no estamos viviendo nuestros sueños porque estamos viviendo nuestros miedos», resuena profundamente cuando pensamos en los mitos de tiempo y dinero en negocios. Estos mitos, aunque comunes, limitan nuestro potencial y éxito empresarial. Muchas personas tienen miedos subyacentes, como el miedo al fracaso, al rechazo, al cambio o a lo desconocido. Estas barreras, que nos impiden perseguir nuestras pasiones y sueños, son mitos porque no son verdaderas en sentido literal. Sin embargo, los repetimos como cuentos que se arraigan en nuestras creencias.

El cambio y la innovación implican riesgos, y nuestros temores pueden hacer que resistamos el cambio, incluso si ese cambio es necesario para nuestro crecimiento personal y profesional.

Hoy, nos lanzamos a la misión de demoler estos mitos de tiempo y dinero en negocios de una vez por todas.

Derrumbemos el Mito 1: No tengo tiempo

¿Cuántas veces has escuchado o dicho la frase «No tengo tiempo»? Es fácil caer en la trampa de creer que el tiempo es un recurso limitado que nos impide alcanzar nuestros objetivos. Pero la realidad es que todos tenemos 24 horas al día, y la diferencia está en cómo usamos esas horas.

Es crucial reconocer que el tiempo es una cuestión de prioridades. Cuando decimos que no tenemos tiempo para algo, en realidad estamos diciendo que eso no es una prioridad en este momento. Entonces, debes aprender a priorizar.

Aprender a decir «no» a las distracciones innecesarias puede liberar mucho tiempo. Establece límites claros en tu vida personal y profesional. La autodisciplina te permitirá aprovechar al máximo cada momento disponible.

La evasión creativa es más común de lo que imaginas. Es la procrastinación inconsciente, donde te ocupas en cosas que no son necesarias para evitar lo que realmente deberías estar haciendo. Es una forma de autosabotaje. Buscamos cosas pequeñas o triviales que nos hacen sentir productivos, pero en realidad nos desvían de nuestro objetivo.

No hay nada malo contigo si has estado haciendo esto, pero es importante que entiendas que esas trivialidades te alejan de tu meta. Por ejemplo, hoy tenía una lista de cosas por hacer: organizar la agenda de mis instructores, impartir clases, hacer llamadas, preparar la contabilidad, realizar pagos y grabar el podcast. En el transcurso del día, algunas tareas triviales se interpusieron.

Impartí mis clases sin interrupciones y respondí a las demandas de mis colaboradores. Preparé los elementos de contabilidad porque no tenía opción, ya que se acercaba la fecha de vencimiento. Hice pagos por compromiso y grabé el podcast por mi compromiso con ustedes. Pero a la hora de hacer las llamadas, que eran lo más simple de mi lista, alcancé el pico de mi evasión creativa. Encontré cosas que reorganizar, e-mails sin responder y detallitos que arreglar sobre el blog, el newsletter, entre otras excusas para posponer esas llamadas.

A menudo, los emprendedores se sienten abrumados porque intentan hacerlo todo ellos mismos. Cuando los recursos lo permitan, delega tareas. Aprende a confiar en otros, ya sea contratando ayuda o colaborando con colegas, para concentrarte en las áreas de tu negocio que requieren tu atención personal.

Reflexiona:

  • Evalúa si la acción que ejecutas va alineada con tus objetivos del día o semana.
  • Mide las consecuencias de optar por hacer otra cosa en este momento.
  • Pregúntate: ¿qué sucede si no hago nada en absoluto?

En mi proceso de evasión creativa, reconocí que mis acciones no estaban alineadas con mis objetivos del día. Las consecuencias de posponer esas llamadas no parecían graves. Sin embargo, completar pequeñas tareas me proporcionaba una gratificación inmediata, aunque no cumpliera con mi agenda.

Derrumbemos el Mito 2: Para hacer dinero se necesita dinero

El mito de que «Para hacer dinero se necesita dinero» es común, pero en realidad, el éxito financiero está al alcance de todos, sin importar tu situación económica. Es fácil caer en este pensamiento, especialmente al comenzar en la industria del yoga. Sin embargo, lo que realmente se necesita es creatividad, pasión y una estrategia para construir un negocio próspero. Vamos a explorar ideas que desafían esta creencia.

Existen recursos gratuitos en línea que pueden ayudarte a desarrollar nuevas habilidades, como diseño gráfico, marketing digital y gestión empresarial. También puedes participar en pitch maratónicos donde aprenderás sin invertir en el curso que venden. Además, redes sociales, blogs y canales de YouTube ofrecen tutoriales gratuitos para promoverte a bajo o ningún costo.

Por ejemplo, toda la promoción de mi estudio durante muchos años fue a través de redes sociales y el boca a boca, sin ni siquiera una web. Otra estrategia que utilicé fue establecer conexiones en la comunidad. Las colaboraciones no siempre requieren inversión monetaria, pero pueden generar exposición y contacto con clientes potenciales.

Diferénciate creando clases únicas. Cuando vivía en Abidjan, tenía una exitosa clase «Solo para Hombres». También puedes desarrollar programas de bienestar innovadores, como la clase para «Adultos Mayores» en Punta Cana, que se convirtió en una actividad física y social para septuagenarios. Es posible empezar pequeño, reinvertir las ganancias y expandir gradualmente el negocio sin necesidad de financiamiento externo. Sé creativo y comparte con pasión.

Derrumbemos el Mito 3: No me lo puedo permitir

Para abordar este tema, es importante entender de dónde proviene este pensamiento. Muchas personas creen que no pueden permitirse invertir en su negocio de yoga o tomar vacaciones por razones financieras. Pero, ¿qué pasa si esto no es más que un pensamiento y no una verdad absoluta?

¿Y si en lugar de decir «No me lo puedo permitir», te preguntas: ¿Cómo puedo permitírmelo? ¿Qué cambios debería implementar para permitírmelo? Cambiar la perspectiva puede abrirte nuevas puertas y posibilidades.

Algunas ideas que he aplicado en mi propio crecimiento son:

Reevaluar los gastos y prioridades financieras. A veces, hay áreas donde se puede reducir el gasto para invertir en algo que realmente importa, como el bienestar personal o el crecimiento profesional. He tenido momentos en los que he anotado todos los gastos para decidir cuáles son las prioridades reales y poder dar el paso en esa dirección, sabiendo que invertir en el desarrollo personal o del negocio a menudo conduce a un retorno de inversión a largo plazo.

Invertir en tu salud y bienestar. Las vacaciones y las experiencias nuevas pueden reducir el estrés, mejorar la salud mental y fortalecer las relaciones. Recuerda lo bien que te sientes después de un fin de semana de paseo o un viaje deseado. Tu bienestar es una prioridad que merece ser atendida.